lunes, 20 de enero de 2014
Una nueva Amélie
Un poco antes de Navidad visité de nuevo la residencia actual de mis queridas, mis queridísimas amigas, mis tórtolas del alma. Como siempre, ha sido muy emocionante. La gran sorpresa fue que, cuando quise coger a Amélie y subirla en mi mano, noté que me huía un poco, aunque logré hacerlo. Qué raro, pensé, será que ya me está olvidando... pero no era así. Enseguida me di cuenta de que no era Amélie, sino una hija suya, ¡es idéntica! La podéis ver en la foto superior izquierda, es justamente la que no tengo en la mano. Las otras tórtolas, Walter, Junior y Paulo están perfectamente, con un plumaje excelente, se dejaron acariciar, pasé media hora con ellas (más no, por no arriesgarme a tener complicaciones pulmonares), sintiendo a la vez una paz maravillosa, y una emoción intensa que me hacía llorar sin parar, pero no todas las lágrimas son malas, sé que están muy bien cuidadas y que son felices, y eso es lo que cuenta.
Han pasado ya más de seis meses desde que me tuve que separar de ellas, y no pasa día en que no las eche mucho de menos, incluso sueño con ellas frecuentemente... prometo verlas más a menudo. Cuánto las quiero.
miércoles, 31 de julio de 2013
Parejas y sexo en las tórtolas
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| Moisés y Paulo, dos tórtolas macho que forman pareja |
Como sabéis, por razones de salud tuve que dejar mis tórtolas en el Indiana Park, una granja escuela donde viven felices. Allí se encontraron con un par de tórtolas, Moisés y Paulo. Por tanto, se ha formado una pequeña colonia de cinco tórtolas, dos hembras (Amélie y Junior), y tres machos (Walter, Moisés y Paulo). Salvo Amélie y Walter, que no tienen nada que ver entre sí, el resto están emparentadas, ya que Moisés. Paulo y Junior son hijos de Walter y Amélie.
La única pareja que yo conocía era la de Walter y Amélie, bien consolidada. Junior no tenía pareja, y por otra parte Moisés y Paulo son dos machos... yo pensé que, con el tiempo, alguno de ellos se convertiría en pareja de Junior, o tal vez los dos. Y me equivoqué.
Tras unas semanas de convivencia, lo que ha ocurrido es esto:
* Walter y Amélie siguen siendo pareja, suelen estar juntos y se acicalan amorosamente; no obstante Walter, como buen macho, trata de copular con todo lo que se le pone a tiro, incluyendo las perdices blancas con las que comparte espacio.
* Junior no tiene pareja, pero se deja querer por Walter, su padre, con quien copula regularmente. De hecho, en mi casa también ocurrió alguna vez, en cuanto me descuidaba ahí estaba Walter... la diferencia es que ahora Walter acaricia y acicala a Junior, quien sería algo así como su "segunda esposa".
* Moisés y Paulo forman pareja y no se interesan por las hembras. Esta es, quizá, la relación mas sorprendente. Moisés, que se ha convertido en una tórtola grande y preciosa (si leéis el porqué de su nombre comprenderéis que es muy fuerte), es bastante sociable porque nació en mi casa, se deja coger y acariciar... pero siempre regresa al lado de Paulo. A su vez Paulo, mucho más tímido, no se deja coger con facilidad. Paulo estuvo solo mucho tiempo, hasta que llegó Moisés, y ambos han formado una pareja cerrada y fiel, indiferente a las hembras. Incluso comparten un nido para dormir.
Por tanto, si bien la convivencia de los dos machos fue forzada durante unos meses, ahora que tienen dos hembras susceptibles de conquista vemos que siguen prefiriendo su relación homosexual, algo interesante como comportamiento. Y parecen muy felices :-)
martes, 9 de julio de 2013
Reencuentro con tres dulces amigas
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| Con Walter, Amélie y Junior |
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| Moisés |
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| Paulo |
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| Walter y Amélie |
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| Walter y Junior |
Por fin el pasado 29 de junio fui al Indiana Camp y me reencontré con mis queridísimas tórtolas, a las que hacía ya dos meses que no veía, desde mi hospitalización forzosa. En este tiempo mis pulmones se han recuperado casi por completo, aunque sigo en tratamiento con corticoides.
El encuentro fue muy emocionante, hubo lágrimas, y pasé una hora en compañía de estas amigas a las que tanto, tanto, echo de menos a diario. Su reacción en cambio fue muy serena; me reconocieron sin duda, pero en este tiempo se han adaptado a su nueva situación, están bien, y posiblemente su vida ahora es más natural que con nosotros en el piso. Comparten un amplio jaulón, en realidad una habitación grande, con otras aves más, como gallos y perdices blancas, pero no hay competencia entre ellas.
Son cinco las tórtolas que viven juntas, nuestras queridísimas Amélie, Walter y Junior, y además Moisés y Paulo, dos machos también hijos de Amélie y Walter, y por tanto hermanos de Junior, aunque de camadas distintas. Paulo era el más tímido, y no se dejaba coger, mientras que Moisés lucía un plumaje espléndido y un tamaño envidiable, sin duda la tórtola mayor de esta pequeña familia.
Aunque solo estuve una hora con ellas, pude darme cuenta de cómo han evolucionado las relaciones entre las tórtolas en este tiempo, y resulta lo suficientemente curioso como para hacer otra nueva entrada al blog, que prometo escribir pronto.
Salí con la tristeza de sentir cómo he perdido la convivencia con estos pequeños pero magníficos amigos, que han dejado un hueco enorme en nuestras vidas, pero también con la satisfacción de saber que ellas son perfectamente felices en su nuevo entorno. Han sido cuatro años de convivencia perfecta, y siempre formarán parte de mi vida.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Gorriones, ¿epílogo?
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| A la derecha, el padre; el resto son sus vigorosos hijos |
Mientras tanto, como aún nos quedaban algunos restos de comida de las tórtolas, hemos puesto en platitos lo que había, cosa que han aprovechado los gorriones. No es que vaya a sustituir unos pájaros por otros, pero sin duda estos pequeños seres me están dando un cierto consuelo. Ya los alimentamos con asiduidad, e incluso hemos comprado comida para ellos. Siempre nos separa el cristal de la puerta de la terraza, así que no hay peligro de su contaminación (aunque supongo que soy sensible solo a las tórtolas, no a cualquier pájaro, y además están al aire libre, no en el interior de casa).
En la imagen se ve al papá, alimentándose goloso. Tiene toda una familia, que comen ávidos cuanta comida les ponemos varias veces al día. Los hijos son mucho más osados que el padre, tienen menos miedo, y me llama la atención lo peleones que son.
Benditos sean.
¡No os perdáis este pequeño vídeo de 50 segundos! ¿No os encantan?
miércoles, 8 de mayo de 2013
No es el final: Una nueva vida comienza
Para mis queridas tórtolas se abre una nueva etapa, que les deseo feliz, como así creo que será. En el vídeo, que tiene unas pocas horas tan solo, se puede ver a las monitoras del Indiana Camp mimando a mis amigas. Las que se ven a la derecha son Walter y Amélie, ¿no digo siempre que son "dos tortolitos"? Y las de la izquierda, aunque parecidas, a mí no se me confunden: son Junior (blanca), y Moisés (crema), quienes parecen formar una naciente pareja... más allá de que son hermanos.
La vida se abre paso. A mis tórtolas no les va a faltar el cariño y el contacto humano. Algunas cosas cambiarán, tendrán que adaptar su dieta, su espacio... pero no tienen por qué ser cambios a peor. Además, harán las delicias de muchos niños y mayores, y ojalá les hagan sentir amor por la naturaleza, después de todo los seres que habitamos este planeta compartimos sus recursos y debemos vivir en armonía. Quiero pensar que nuevas tórtolas vendrán al mundo, que cuando aquella ya lejana tarde, en casa, entró caminando Amélie resueltamente por el suelo de mi casa entró en mi vida la fuerza de la Vida, y que me acompañará siempre. Sé que ella hizo bien entrando en casa, y lo primero que me enseñó es que no es "mía", sino que nos debemos respeto. Luego vino la amistad y el cariño, y por eso mismo nuestros caminos ahora se separan... pero no por completo.
Tengo que dar las gracias públicamente a mi primo, dueño de Indiana Camp, por brindar una segunda vida a mis tórtolas, y por extensión a quienes desde esta bonita granja escuela se ocupen de mis amigas, adquiero con todas estas personas una deuda de gratitud infinita.
Y al menos quiero publicar en su día la noticia de que estoy totalmente repuesto y he podido visitar a Junior, Walter, Amélie y demás tórtolas en el Indiana Camp.
De nuevo, G R A C I A S.
(P.D.: Paulo no aparece en el vídeo, seguro que es más tímido, pues ha vivido casi sin contacto de humanos; su color es similar a Moisés, pero con el cuello negro y plumaje más oscuro. Estoy seguro que por imitación también se dejará mimar).
domingo, 5 de mayo de 2013
El final del blog: Tengo que despedirme de mis queridas amigas
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| De izquierda a derecha: Junior, Amélie y Walter en el Indiana Camp. |
A partir de aquí estoy recibiendo tratamiento con corticoides, y noto franca mejoría en mi respiración, no tengo fiebre y baja mucho menos la saturación de oxígeno al caminar, en definitiva parece que me estoy recuperando.
La mala noticia es, por supuesto, que tengo que dejar de convivir con mis tres queridas tórtolas, algo que de rebote también afecta a mi compañero. Es más, del hospital he tenido que venir a mi casa familiar en Toledo directamente, pues no podía regresar al piso. La primera medida ha sido llevar las tórtolas a la granja escuela de mi primo, "Indiana Camp", situada cerca de Toledo, donde hay instalaciones adecuadas y además ya residen algunos descendientes de Walter y Amélie, el último de ellos Moisés, ¿lo recordáis? Ni siquiera he tenido el amargo consuelo de despedirme de mis tórtolas, pues debo evitar todo contacto. Este viernes pasado, día 3 de mayo, salieron de mi casa y emprendieron una nueva vida en su nuevo hogar.
Las fotos que pongo son de hoy domingo, un par de días después, remitidas por mi primo, dueño de Indiana Camp. Me dijeron que Moisés está grande y precioso, y aunque estaba en pareja con lo que pensábamos una hembra, no debe de ser así ya que no han procreado. Sé que Walter y Amélie seguirán formando una pareja amorosa (con razón llamamos "tortolitos" a los novios acaramelados), pero nos preocupaba Junior, siempre tan mimada y emparejada (aunque sea contra natura) con mi compañero.
Me llama agradablemente la atención que en las fotos mis tres tórtolas aparezcan apaciblemente juntas, algo muy difícil en mi piso de Madrid, donde la pareja y su hija tienen zonas muy delimitadas, se ve que el nuevo terreno neutral ha servido para que se unan. Además, me dijeron que desde el principio Moisés y su compañero se interesaron en Junior, algo que me alegra también, ya que presagia nuevas relaciones y compañía mutua.
En la primera foto vemos que Moisés (canela, con cuello gris), aparece al fondo de mi trío de tórtolas; en la segunda, Moisés y Junior comparten momentáneamente un nido... seguro que se van a llevar muy bien.
Un niño anónimo disfruta de la compañía de Walter, ¡quién lo ha visto y quien lo ve, con lo tímido que era! Al fondo, sobre la cabeza del niño, la cabecita de Paulo, el que ha sido hasta ahora compañero de Moisés, el más veterano en Indiana Camp y que ahora disfruta de una pequeña bandada.
Creo con sinceridad que mis tórtolas estarán bien, los animales se adaptan de modo natural a su entorno, y este no es ni mucho menos malo; van a estar bien cuidadas, y su espíritu gregario estará satisfecho con unas relaciones más ricas. Eso, creo yo, es lo que hace que se vean atraídas por los seres humanos, de algún modo nos confunden con sus iguales, y hacen lo imposible por no quedar aisladas. Por ejemplo Junior trataba de no irse a dormir a su hora natural, sino cuando lo hacíamos nosotros, a veces después de la 1 de la madrugada... todo eso ahora queda atrás, empiezan una nueva vida.
No os oculto que siento pena, muchísima. Hemos llorado mucho. Pero superaremos este sufrimiento, con el enorme consuelo de que mis tórtolas no van a sufrir. Tal vez nos echen un poco en falta al principio, pero sin duda no se van a deprimir, ni realmente padecerán. Una vez recuperado, y con todas las precauciones del mundo, sí me gustaría verlas muy de vez en cuando; tal vez si es así coloque fotos del evento en el blog, pero de momento el sentido del mismo, contar las andanzas de unas tórtolas en un piso de Madrid, ya no existe, por tanto lo doy por clausurado.
Sí procuraré contestar cualquier tipo de pregunta sobre cuidado, alimentación o lo que se tercie. Desde aquí quiero agradecer todo el apoyo que me habéis dado en estos años, yo nunca planeé tener tórtolas y he descubierto todo un mundo con ellas. Sé sin duda que me han hecho mejor persona, más sensible, cuidadoso, respetuoso, y capaz de afrontar la vida; y no exagero ni un poco.
Como ironía del destino, esta tarde, a la puesta del sol, una tórtola turca de las que viven en la plaza frente a mi casa de Toledo, se ha colocado a la altura del mirador, en una barandilla a unos tres metros de mí. No tenía ningún miedo, y ha estado bastantes minutos descansando. Es una tórtola muy joven, con el pico grande y ese aspecto como de peluche de los ejemplares juveniles. Al levantarse he visto que tiene ya su cola formada, y cuando ha querido ha dado un elegante vuelo hasta un gran ciprés donde seguramente vive. Las tórtolas serán siempre mis amigas.
Así pues, quedo a vuestra enterísima disposición. Si alguien quiere escribirme, mi correo es:
martes, 9 de abril de 2013
Enfermedades a causa de la tórtolas: 2 - Neumonitis por hipersensibilidad
| Walter y Amélie en casa |
Por supuesto esto no ocurre solo con las tórtolas, puede darse también frente a otras sustancias: hongos, aire acondicionado, madera, y por supuesto también con otros pájaros (parece ser que en Cataluña están dándose casos con los estorninos de los parques), pero por lo que a mí respecta me referiré en adelante solo a lo que tenga que ver con tórtolas.
Por tanto, las tórtolas no están enfermas ni transmiten ninguna enfermedad como tal, sino que son los afectados quienes, a causa de una reacción frente a ellas, desarrollan por sí mismos la enfermedad.
La enfermedad puede presentarse de varias formas, que se clasifican en tres: aguda, subcrónica y crónica. La forma aguda es aquella que aparece a las pocas horas (de 4 a 8) de ponerse en contacto con las tórtolas. Hay que tener cuidado con esto, porque podría alguien llegar a mi casa, tomarse un café, marcharse, y ya en su casa notar los síntomas, que serían estos:
- Sensación de mal estado
- Tos seca (es decir, sin esputos)
- Disnea (es decir, falta de aire, que suele aparecer al hacer esfuerzos)
- Fiebre
- Dolor torácico
- Escalofríos
La forma subcrónica, que si tengo mala suerte sería la mía, suele aparecer con exposiciones continuas, no necesariamente masivas (y tres tórtolas son pocas). En este caso los síntomas son:
- Malestar general
- Astenia (sensación de cansancio físico y mental)
- Pérdida de peso
- Tos seca
- Disnea (falta de aire) que puede ser grave y requerir hospitalización.
Tanto la forma aguda como la subcrónica pueden evolucionar a una tercera, la forma crónica, que no voy a describir, pero baste decir que es algo gravísimo que puede llevar incluso a la muerte, en definitiva es la destrucción del pulmón.
La cuestión es que una inflamación de pulmón (una neumonitis) puede ser causada también por algo muy diferente, por ejemplo una infección por bacterias o virus. Y claro, para mí es fundamental averiguar si lo que tengo es o no debido a las tórtolas. Por tanto, para diagnosticar la enfermedad, es necesario realizar una serie de pruebas:
- Las radiografías no aportan mucha información.
- El TAC en cambio sí puede dar una imagen más precisa.
- Análisis varios de laboratorio, para establecer si hay muestras de reacción frente a las sustancias propias de las tórtolas.
Por último, mencionaré que esta enfermedad no es muy común, y suele darse, sobre todo, entre cuidadores de aves (trabajadores en tiendas de animales o granjas avícolas).
Ya sería mala suerte que yo la padeciera, porque significaría que debería trasladar mis tórtolas fuera de mi casa (supongo que irían a la granja escuela de mi primo, el Indiana Camp, donde andan descendientes de Walter y Amélie). Ni qué decir tiene que eso me rompería el corazón.
domingo, 7 de abril de 2013
Enfermedades a causa de las tórtolas: 1 - Psitacosis
| El Hospital de La Princesa de Madrid |
Me diagnosticaron de inmediato una grave insuficiencia respiratoria, que podía tener varias causas. Tras descartar algunas, como un tromboembolismo pulmonar, quedó patente que mis dos pulmones tenían una inflamación, sufría por tanto una "neumonía atípica". Curiosamente, no tosía, y tanto las radiografías como la auscultación eran engañosamente casi normales, mientras que mis síntomas resultaban bastante notables. Se explicaba así el cansancio progresivo de las últimas semanas, y la fiebre que estaba padeciendo.
Ahora bien, ¿cuál es la causa? Tras una semana de antivirales y antibióticos, más tratamiento de oxígeno, los síntomas mejoraron bastante, y me dieron el alta. En un mes tendré el resultado de varios cultivos, y nuevas radiografías mostrarán si estoy evolucionando bien; y se intentará averiguar la causa del problema.
Lamentablemente, de las tres posibles hipótesis, dos tienen relación con mis amadísimas tórtolas:
1) Psitacosis
2) Neumonitis por hipersensibilidad
3) Infección por virus o bacteria ("infección contraída en la comunidad")
Obvio resulta decir que deseo fuertemente que se trate de la tercera hipótesis, algún tipo de infección de virus o bacteria, algo que no es fácil de demostrar.
Pero, en esta entrada del blog, quiero centrarme en la primera: psitacosis.
La psitacosis es una enfermedad transmitida por algunas aves a los seres humanos. El nombre mismo remite a los loros, aunque también la transmiten pavos, palomas y tórtolas; (tal vez por eso también se llama "ornitosis"). El organismo culpable es una bacteria que enferma a las aves, y de ahí, a través del polvillo de las heces, puede pasar a humanos.
Síntomas en las aves: Falta de apetito, diarrea, supuración lacrimal. A veces los síntomas son poco notables.
Síntomas en las personas: Fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, y a veces neumonía.
A pesar de la mala fama de la enfermedad, no es grave, se trata con antibióticos (tetraciclinas) y se cura sin problemas; lo mismo pasa con las aves: se pueden curar si se tratan. De todos modos, incluso sin tratamiento es raro que mueran las aves, y de ningún modo las personas, salvo si tienen ya de por sí otros problemas de salud.
En mi caso, es casi imposible que se trate de psitacosis, ya que para empezar mis tórtolas tienen una salud aparentemente perfecta, y además el cuadro de síntomas no encaja mucho con el mío. Por otra parte, sería una salida fácil del problema: antibióticos para todos, y solucionado.
viernes, 1 de marzo de 2013
Dormidita
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| Junior dormidita. |
A menudo por la noche nos tumbamos en el sofá, y vemos la tele. Walter y Amélie reposan en su nido, pero Junior se nos sube encima y, lo mismo que nosotros, a menudo se duerme con la tele puesta. Es un sueño profundo, porque se siente totalmente a salvo así, subida por ejemplo en el pie de Félix.
Además, es muy curiosa la forma de colocar las plumas para dormir, nosotros decimos que "se pone el pijama", porque eriza las de la cabeza y en general se convierte en una bolita mullida y adorable. ¡Da una penita despertarla para irnos a la cama! Si por ella fuera, sin duda se quedaría así hasta mañana... ¡buenas noches!
jueves, 28 de febrero de 2013
Copitos de nieve en Madrid
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| Junior en su "solárium" particular |
Las tórtolas, como animales que son, se comportan en consonancia con los ciclos naturales, algo que las personas, tan inteligentes como nos pensamos, hemos olvidado. Hoy en Madrid caen unos tímidos copitos de nieve, y aunque en casa tenemos una temperatura de lo más confortable, para mis plumados amigos un día tan inclemente no es un día normal. Se han levantado más tarde, ya que hoy ha amanecido oscuro, y bajan su actividad al mínimo.
En la foto vemos a Junior aprovechando la estufa de infrarrojos para darse un baño de sol artificial. Es curioso, pero Walter nunca aprovecha la estufa para calentarse, y Amélie lo hace pero muy de tarde en tarde, en cambio Junior pasa sus buenos minutos al calorcito.
En cambio hay una actividad que aumenta en un día gris y mojado como es hoy: comer. Por alguna razón las tres están de acuerdo en eso, y se afanan en hacer acopio de comida, como si encontrar alimentos hoy fuera algo que no se pudiera pasar por alto. Cuando salgo a la calle, miro los árboles del jardín y pienso en los gorrioncillos y otras aves que hoy seguramente tendrán un día duro; de vez en cuando les doy la comida que mis tórtolas rechazan por "vieja" (parece mentira, pero las semillas que les pongo a la semana ya no les apetecen, en cambio según salen de la bolsa las devoran), hoy creo que será uno de esos días.
Ay, caen copitos de nieve en Madrid.
sábado, 23 de febrero de 2013
La historia de Walter
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| Walter posado en mi mano |
No hace mucho ha empezado a subirse encima de mí por propia iniciativa, sobre todo si hace cierto tiempo que no nos vemos; la primera vez que lo hizo, demostrando así que me apreciaba, reconozco que me emocioné hasta las lágrimas. Y es que a las tórtolas las quiero, las queremos mucho: muchísimo. Sé que Walter ahora es completamente feliz; renovó su plumaje, bastante estropeado al principio, y ahora su traje de plumas es tupido y perfecto, (mirad por favor cómo tiene un maravilloso escudo blanco en la foto de arriba, ampliándola); aprendió a volar, se besa con Amélie a diario, y es padre de varios pollitos que ya son tórtolas adultas, la más querida por nosotros sin duda, Junior.
Walter es más torpe, más miedoso y menos inteligente que Amélie y Junior; pero estoy orgulloso de que me tenga por amigo, y para mí no hay otro macho igual.
martes, 19 de febrero de 2013
Pereza invernal
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| Junior está amodorrado... ¿ves sobre qué? No es un cojín... |
A la hora de la siesta, como siempre, Junior (si no está empollando huevos), toma posición sobre Félix y se apoltrona del modo más descarado... es inexorable en sus costumbres: la siesta sobre Félix, las últimas horas antes de acostarse, sobre mí, en la habitación contigua... Ah, y lo irse a dormir por la noche es una risa, porque Junior pretende siempre dormir en la cama, cosa que no le permitimos, claro, ella tiene su nidito sobre el perchero de entrada (el perchero tiene una pequeña plataforma, muy a propósito), pero el único modo de que se quede allí es ponerla y apagar inmediatamente todas las luces, para que no se plante en la cama de un vuelo... un retraso de unos segundos en apagar, y ya está Junior en la cama, con lo que tenemos que volver a empezar... Eso sí, en cuanto la luz diurna se lo permite, (ahora más o menos a las 8 de la mañana), se planta en la cama, así que se puede decir que nos sirve de despertador. Esto mismo lo hacía Amélie en los primeros tiempos, cuando era ella la única tórtola de la casa, pero desde que se emparejó con Walter ya no llega a tanto como para dejar el nido común y venirse a la cama... por suerte para todos.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Navidades con Moisés
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| Moisés en la Granja Escuela |
Aunque al principio dudó un poco en dejarse atrapar, y me rehuía levemente, pronto se volvió a posar en mi mano con la tranquilidad que era habitual; solo lamenté haber olvidado pan, ya que la miga les encanta, y lo cierto es que Moisés me pidió, a su manera, que se la diera. ¡Será la próxima vez! Me he marchado tranquilo y contento. ¡Que guapo está!
viernes, 21 de diciembre de 2012
UN DESCUIDO QUE PUDO SER FATAL
| Walter y Amélie tomando el sol al día siguiente |
Los fines de semana nuestras tres tórtolas se quedan solas en casa; son poco más de dos días. Tenemos que fijarnos bien en cómo quedan ubicadas, porque Junior no se lleva bien con sus padres; o más bien digamos que Walter, su padre, acosa a su hija. También Amélie le es hostil, y es que las tórtolas ¡son tan territoriales! Tienen dividida la casa en zonas de influencia, de modo que cada habitación o bien es del matrimonio Walter/Amélie, o bien es de Junior, o bien es neutral. Bueno, el caso es que los viernes, antes de irnos, comprobamos que todo está en su sitio, hay comida y agua de sobra al alcance de nuestras amigas, etc. Luego, al regresar el domigo por la tarde, lo primero es comprobar que han pasado bien el fin de semana, y la verdad es que hasta ahora no habíamos tenido ningún incidente.
Pero el fin de semana pasado, por un error garrafal de cálculo, dejamos a Walter y Amélie encerradas en la habitación del ordenador, en lugar de en su terraza, que comunica con el salón. Por tanto, se pasaron unas cincuenta horas en una habitación en la que no había ni una gota de comida ni bebida. Hay que tener en cuenta que las aves tienen un metabolismo muy alto, es decir, precisan comer y beber mucho más a menudo que los animales más grandes; y para nosotros pasar dos días encerrados sin comer ni beber ya sería una prueba dura.
Sorprendentemente, Walter y Amélie estaban en perfecto estado, comieron y bebieron pero no con desesperación, sencillamente con buen apetito. Habían pasado dos días sin comer ni beber, ¿cómo lo consiguieron? Creo que la respuesta es doble; por una parte, tienen reservas alimenticias de sobra ya que comen todo lo que se les antoja, y por tanto, están sanamente gorditas; y por otro lado, tenían el buche bien lleno, pues cuando nos marchamos y les ponemos comida nueva lo primero que hacen es darse un gran atracón, cosa que hicieron el viernes. En realidad, más que comer lo que hacen es guardar en su buche la comida, que no está siendo digerida, sino que acumulan para cuando deciden comer de verdad. Así que se tomaron las cosas con calma, seguramente se movieron muy poco, y así pudieron pasar dos días sin alimentarse de un modo bastante bueno. Y en cuanto a beber, apenas si toman un par de sorbos cada día. Eso sí, sobre todo Amélie estuvo un par de días como aletargada, y nosotros lo achacamos a su reciente encierro.
Descubrir nuestro error fue muy alarmante y desagradable, pero ahora conocemos un poquito más a nuestras amigas; esperemos no volver a meter la pata de este modo.
lunes, 3 de diciembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
Al sol del otoño
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| Moisés en el balcón |
A la luz del sol resaltan en toda su belleza los delicados tonos de las plumas, que parecen diseñadas en la paleta de algún pintor caprichoso, tal vez impresionista. Son pocos los días que nos quedan para disfrutar de su compañía, y lo que podemos decir es ¡gracias Moisés! Tu compañía nos ha hecho más felices.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
El plumaje de Moisés
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| Moisés en el borde de un tiesto tomando el sol. |
Impresionante.
martes, 13 de noviembre de 2012
La extraña familia
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| Amélie, Walter y Moisés. |
Moisés ya es, prácticamente, una tórtola adulta, de la que por cierto desconocemos el sexo. En las anteriores crianzas de Amélie y Walter, a estas alturas ya se había producido el rechazo de la cría o crías, quienes no solamente se tenían que alimentar por sí mismas, sino que también se veían forzadas a buscar su propio espacio, siendo atacadas a picotazos si persistían en pedir comida a sus padres, por ejemplo. Sin embargo, el caso de Moisés es diferente. No sé muy bien si se trata de un alargamiento de su status de cría, ya que aún pía y suplica comida a su padre (que a veces hasta se la da), o más bien es una integración en toda regla en lo que ahora sería una familia de tres miembros. Por ejemplo, por la noche las tres tórtolas duermen en el mismo nido, en total armonía. Desde luego con Amélie no hay ni el más mínimo roce, es más, ella permite que Moisés se tumbe a su lado mientras incuba los huevos; y en cuanto a su padre, aunque a veces es evidente que trata de picotearlo, finalmente cede a las protestas y convierte los picotazos en caricias.
En la foto vemos, de izquierda a derecha a Amélie, Walter (en el instante mismo de emprender el vuelo, obsérvese que una pata ya está en el aire), y Moisés. Se aprecia perfectamente que Moisés no tiene collar, y la coloración de sus plumas es más delicada que la de Amélie.
Me encantaría terminar quedándome con Moisés en casa, aunque es muy poco probable. Parece de peluche, es simpatiquísimo, lo adoro.
martes, 30 de octubre de 2012
Os presento a Moisés
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| El plumaje de Moisés |
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| El plumaje de Moisés |
Sus plumas, aún incompletas, ya revelan el color final: una mezcla exquisita de color rosado y blanco Además, parece que no va a tener collar (algo absolutamente inaudito, pues hasta las tórtolas blancas tienen un collar ligeramente gris pero perfectamente visible). Creo sinceramente que es la tórtola más bonita que he visto nunca.
Su pico, aún muy largo, le da ese aire adolescente de los ejemplares inmaduros. Pinchad en las fotos para que se abran a tamaño completo: vale la pena mirar esas plumitas en formación.
Ah, lo de llamar Moisés a la cría (y no Luis, como estaba previsto), imagino que avináis por qué es: ya se sabe, Moisés quiere decir "salvado de las aguas". Ya veremos qué pasa,
viernes, 26 de octubre de 2012
Un susto de muerte
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| Secándose tras el accidente |
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| En el nido, ya recuperada |
Boqueaba, pobrecita, cada pocos segundos, marcando un ritmo agónico. "Está agonizando", dijo mi compañero. Pobrecita, pobrecita. Con una toalla suave hemos secado su cuerpecito, y la hemos puesto junto a una estufa de infrarrojos. El agua debía estar a unos 15 grados, y las tórtolas están a unos 40 grados, así el choque térmico ha sido descomunal.
Durante cinco minutos ni se ha movido, aunque parecía que respiraba un poco más rápido. Luego, se ha puesto a temblar, lo que es una buena señal porque significa que estaba recuperando la vitalidad. Tras al menos un cuarto de hora ha empezado a dar señales de movimiento en las patas, nosotros hemos procurado que, sin quemarse, estuviera siempre caliente por todos lados.
Amélie y Walter se acercaban a veces, sin dar síntomas de alarma ni saber qué hacer, yo creo que ni reconocían a su cría.
Luego, poco a poco, se ha ido recuperando, y hasta aleteaba cuando algún progenitor se acercaba, aunque no se podía erguir y ni siquiera piaba.
Y, como un milagro, se ha recuperado del todo; puesta de nuevo en el nido, sus padres la han alimentado varias veces, y ahora parece tan vivaz y sana como siempre.
Yo digo que me la quiero quedar en casa, Félix dice que estoy loco. No sé, el caso es que estoy muy contento, y cuando esta tarde nos vayamos de fin de semana dejaremos todo lo más libre de peligros que podamos, porque lo más probable es que vuelva a salirse del nido. Ay, qué angustia voy a pasar hasta el domingo por la tarde...
domingo, 21 de octubre de 2012
Una nueva tórtola ha nacido
Por un descuido no cambiamos los huevos de Walter y Amélie. Cada vez que los ponen se los sustituimos por otros previamente enfriados en el frigorífico, pero esta vez se nos pasó. Así que el jueves pasado, la víspera del puente del Pilar, me acordé de pronto. Fui al nido y pensé: "bueno, todavía no se han abierto, he llegado a tiempo". Los cogí con cuidado y... ¡se movían, temblaban! Los pollitos parecían a punto de salir, incluso estaban resquebrajándose. En esas condiciones fui totalmente incapaz de tirarlos, así que los devolví al nido, y poco después salió el primer pollito. ¡Una monada minúscula, del tamaño de la uña de mi pulgar!
Nos fuimos de puente, confiando que a la vuelta tendríamos dos pollitos, pero no fue así; el segundo huevo no se abrió, y cuando ya comprendí que no lo haría me atreví a romperlo un poquito, comprobando con pena que un pollito totalmente formado, y que incluso había roto con el piquito el cascarón no tuvo fuerzas para salir; me pregunto si mi manipulación de los huevos tuvo la culpa, pero aunque me da pena comprendo que mejor es criar un pollito extra que dos.
Han pasado ocho días, y el nuevo pollito, (al que llamamos Luis provisionalmente, aunque evidentemente desconocemos su sexo), aumenta de peso y tamaño a diario. Hoy la báscula marcó 74 gr., es decir, la mitad de lo que pesa Amélie, ¡una barbaridad, porque no abulta ni la cuarta parte de ella! Eso significa que su densidad es mucho mayor.
La verdad es que tanto Walter como Amélie lo cuidan con esmero, y tiene siempre el buche bien lleno. El muy picarón ya abre los ojos y mira con curiosidad, no nos tiene miedo y se deja manipular.
En cuanto a su plumaje, pensamos que iba a ser blanco, como Walter, pero la oscuridad de su piel augura otra cosa; no obstante parece que parte de sus plumas serán blancas, por lo que seguramente se parecerá más a su madre que a su padre, ya veremos.
En casa no podremos tenerlo (ya Junior intenta picar al pobre pollito), así que supongo que irá a la granja escuela de mi primo... a no ser que... ¿alguien se anima a adoptar este precioso pollito?
jueves, 11 de octubre de 2012
La siesta con Junior
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| Junior a punto de tumbarse para dormir la siesta conmigo. |
Nuestra amiga Cloti
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| Cloti es una tórtola turca |
Hace unos días recibí en este blog algunos comentarios de una nueva visitante, y por lo tanto amiga: Niebla. Resulta que recogió un pollito de tórtola turca, y contra lo que podía pensar ha conseguido sacarla adelante. Como todas las tórtolas turcas, luce un bonito collar negro, y colores marrones, rosados y caramelo; aún sus plumas corresponden a un ejemplar en crecimiento, ¡pero se nota que es una tórtola preciosa! Tal vez se quede a vivir con Niebla, o finalmente vuele con sus compañeras, pero de lo que no cabe duda es de que es una tórtola preciosísima que seguro sabrá darle a Niebla señales inequívocas de su cariño. Mucha suerte a las dos.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Las palomas de Benidorm
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| Casi todas son blancas, ¡qué bonitas! |
martes, 7 de agosto de 2012
Las joyas de la Castafiore
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| Amélie en su nido |
jueves, 5 de julio de 2012
Vencejos a salvo
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| Entrada al centro "GREFA", en Majadahonda, Madrid |
Prometí contar lo que pasaba con los polluelos de vencejo (definitivamente lo son), a los que bautizamos "Pedro" y "Pablo", independientemente del sexo que puedan tener. Como recordaréis, se cayeron o tiraron del nido el viernes y el sábado pasado, y los encontramos en el mismo sitio, en el callejón junto a la puerta de mi casa en Toledo. Tal vez sus padres los abandonaron, porque es mucha casualidad que se tirasen los dos. Bueno, sea como fuere, el caso es que (como me pasó con Amélie cuando entró a casa por la ventana), pasé en poco tiempo de inexperto absoluto a casi entendido en la cría de vencejos.
Al ser un pájaro insectívoro, no se puede dar pan ni semillas, y tras consultar en Internet probé con una dieta a base de comida de gato remojada y jamón york muy picadito. Aunque al principio comieron esto con buen apetito, pronto vomitaron todo lo que se les daba (con enorme esfuerzo, además, pues había que abrirles cuidadosamente el piquito y meterles lo más profundo que se podía un poquito de alimento), por lo que optamos por darles solamente gotitas de agua, que estas sí, bebían con avidez. Lo cierto es que a los dos o tres días, el domingo por la noche, conservaban más o menos su peso inicial, y parecían en buen estado, incluso más despiertos.
Ya advierten en internet que criar un vencejo no es cosa fácil, aunque si sobreviven las primeras 24 horas es muy buena señan; el problema es que comen exclusivamente insectos y gusanitos, por lo que proponen que se les facilite esto, es decir, grillos (que son muy caros), y gusanos de la harina (un poco más baratos). La crianza, hasta que puedan volar por sí mismos y emigrar a África, duraría más o menos un mes. Y no es que me resulte muy seductora la idea de tenerlos en casa junto a las tres tórtolas, comprarles estos insectos y criarlos, pero para mí es un deber frente a un ser vivo desvalido que depende en todo de mí. Ya estaba buscando direcciones de tiendas especializadas en insectos y demás cuando encontré en un foro direcciones de centros de recogida de aves, para su recuperación. Claro, yo sé que esto existe, pero siempre pensé que era para águilas y aves "importantes"; pero resulta que los vencejos son una especie protegida, y también los acogen para su recuperación, ¡albricias!
El domingo pasado por la noche (tras el triunfo de España en la Eurocopa), llamé por teléfono a un centro de recuperación de aves de Madrid: se llama "GREFA", y atienden las 24 horas. Tras comentarles el caso, me dijeron que por supuesto podía llevarle las crías al día siguiente, pero que lamentablemente, por eso de los "recortes", no podían venir a domicilio por ellas. No necesitaba tanto, y el lunes a primera hora los llevé a este hospital de aves, que está en Majadahonda, a unos 12 km. de Madrid. El centro está situado en un pinar, un paraje protegido, y lo poco que vi me gustó, parece un sitio funcional con buenas instalaciones. Antes, había leído lo que hacen a través de su web; me dio mucha confianza saber que el año pasado sacaron adelante más de ochocientas crías de vencejo, ¿dónde iban a estar mejor Pedro y Pablo?
Tras rellenar unas fichas, se quedaron en el centro, no sin antes darme unos números de referencia, por si en un futuro quería saber si habían salido adelante, cosa que ahora creo más que posible.
Además, en la misma visita me hice socio de GREFA, por solo 35 euros anuales pagas la cuota anual, trataré de animar a la gente para que se asocie también, ¡estos sitios son imprescindibles!
Podéis mirar todo esto en www.grefa.org , ¡animáos!
Como suele suceder con los animales, este par de pollitos de vencejo me han dado más de lo que yo a ellos, ahora me siento feliz por haber descubierto este sitio, incluso me estoy planteando, si mis escasos ahorros dan de sí, apadrinar algún animalejo, cosa que es a partir de 90 euros... ya veremos.
domingo, 1 de julio de 2012
Dos aviones o vencejos se han caído del nido
Ayer por la tarde, en Toledo, donde paso los fines de semana, encontré caído al lado de la puerta de casa un pajarito que sin duda es un avión o un vencejo; tenía bastantes plumitas y me lo llevé a casa. La sorpresa fue que hoy en el mismo sitio he encontrado a quien sin duda es su hermano: también se ha caído del nido. Como sus padres no pueden llevarlos a su nido (que estará sin duda a muchos metros del suelo), su única posibilidad es que logre sacarlos adelante. De momento me va bastante mal, porque el pienso de gato remojado en agua, que es lo que recomiendan en los foros para casos como este, no lo aceptan, vomitándolo si les fuerzo a tragarlo. Sé que tienen que comer a menudo, pero sin duda están pasando mucha hambre, los pobres. Mañana trataré de darles trocitos de carne picada y remojada, que dicen que también les gusta. Como ayer era día 29, festividad de san Pedro y san Pablo, hemos decidido llamarlos así, Pedro y Pablo. Si siguen vivos hasta mañana por la tarde, los llevaremos de regreso a Madrid, donde tendrán que compartir casa con las tres tortolitas de mi alma. Es curioso; a pesar de que sé que posiblemente no sobrevivan, se me encoje el alma de pensarlo, tan implicado estoy con sacar adelante a esta pareja de pequeñines. Al menos me queda el consuelo de que su muerte será menos cruel que la que les aguardaba en el suelo, deshidratados, y puede que pisados o comidos por gatos, que hay muchos sueltos.
Ya os contaré cómo sigue la cosa.
domingo, 27 de mayo de 2012
El pájaro de fuego
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| (Amélie acicalándose las plumas) |
Pero las plumas, además de permitir el vuelo, forman una capa versátil y maravillosa. En verano o en invierno, protegen de la temperatura exterior, y aunque yo me esfuerzo para que no tengan que soportar temperaturas extremas, me da la impresión que soy yo el digno de lástima, siempre buscando más frío o más calor, mientras Junior, Walter y Amélie parecen siempre cómodos y confortables. Seguramente parte del éxito de su cobertura de plumas es que las pueden mover, erizándolas o pegándolas a la piel. En la foto vemos a Amélie girando la cabeza sobre los tres ejes espaciales como si tal cosa, ¡está boca abajo!; lo hace solo para encontrar el ángulo perfecto que le permita limpiar y peinar sus plumitas, que de paso ha abierto en capas paralelas por la parte de su ala. A mí me recuerda un poco a esas actrices trasnochadas que llevan una boa de plumas, con la diferencia de que estas plumas van teniñas de colores naturales. Ya se dice en la biblia que Salomón, a pesar de ser riquísimo, nunca usó unas vestiduras más elegantes que las que tiene la flor más humilde; tampoco ninguna starlet ni vedette de revista musical se acercó siquiera a la belleza de mis tórtolas, (ni de ninguna otra ave).
Señores y señoras, con ustedes Amélie: el Pájaro de Fuego.
viernes, 13 de abril de 2012
La risa de las tórtolas
La tórtola doméstica se llama "Streptopelia Risoria", ese es su nombre científico, y cualquiera que conviva con ellas sabe bien por qué; pero para quienes no hayan tenido la ocasión de comprobarlo por ellos mismos, dejo el vídeo anterior como muestra; en él, Walter y Amélie nos obsequian con unas cuantas "risas". Desde el punto de vista de una tórtola, reírse al llegar a un sitio es como decir "eh, para quien no lo sepa yo estoy aquí". Solo una tórtola tranquila hará ese sonido, si está asustada se posará en silencio.
Y ahora que lo habéis visto: ¿parece una risa sí o no?
lunes, 20 de febrero de 2012
¿Prohiben las tórtolas?
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| (Amélie y Walter en casa. Sus colores son los típicos de las tórtolas domésticas) |
Pedro, un amigo de este blog, me alertó hace ya unos días sobre una posible prohibición de poseer tórtolas, derivada del BOE del 12 de diciembre pasado; lógicamente esta sería una prohibición aplicable a España. Este es el enlace al documento: Boletín Oficial del Estado.
Pero no hay que alarmarse; esta prohibición no afecta a nuestras tórtolas domésticas, como voy a tratar de razonar en esta entrada.
Ante todo, distingamos tres especies de tórtolas, bastante emparentadas entre sí:
- La tórtola turca (streptopelia decaocto)
- La tórtola africana, de collar o rosagrís (steptopelia roseogrisea)
- La tórtola doméstica (streptopelia risoria)
A la que se refiere el BOE es a la segunda, la rosagrís, mientras que las nuestras son domésticas, la tercera. Son especies distintas (en Wikipedia podemos comprobar esto), y además, si pensamos en las razones del decreto, veremos que no tendría sentido que se prohibieran las domésticas. Este decreto trata de proteger la fauna autóctona española frente a otra que de modo artificial está siendo introducida por motivos comerciales o malintencionados, de modo que las especies españolas van quedando desplazadas por las de fuera, o bien directamente los animales foráneos producen daño. Es el caso del mosquito tigre, el mejillón cebra (especies que hacen daño por sí mismas), los siluros (peces que gustan a los pescadores pero destruyen las especies naturales), etc. La tórtola africana, la rosagrís, está desplazando a veces a la tórtola común (Streptopelia turtur) en nuestros campos, y el decreto trata de protegerla. En realidad también está amenazada por la tórtola turca, pero la turca ha llegado a España de modo natural (se lleva expandiendo por toda Europa 80 años), mientras que la rosagrís es traída de modo artificial, por criadores; además, la rosagrís puede competir con la común en el campo, ya que ambas viven allí, mientras que la turca es más bien de ciudad. ¿Y nuestras simpáticas tórtolas domésticas? Ellas solo pueden vivir en las casas, así que no son una amenaza para otras especies. Si una tórtola doméstica se escapa (o más bien, se pierde), es casi imposible que sobreviva. Yo mismo, cuando conocí a Amélie, y pensaba que era una "paloma", y la animaba a irse "libre", comprobé que pasaba horas en los árboles sin hacer nada, y la pobre regresaba siempre muerta de hambre y sed, eso en un entorno de jardines y árboles, ni me imagino en un ambiente peor...
Por tanto los amigos de las tórtolas domésticas, y en particular los magos, podemos estar totalmente tranquilos: no está prohibido tener tórtolas domésticas, "risorias", que son distintas de las "rosagrís". Por cierto, las rosagrís son todas iguales, con el cuerpo entre rosado y gris, y collar negro, las domésticas/risorias son más variadas, blancas, anaranjadas... ¡y además se ríen! Por cierto, otra amiga del blog, Laura Tovar, que tenía una tortolita preciosa, pero distinta a todas las mencionadas, me pregunta por lo que quiero decir cuando menciono que las tórtolas "se ríen", ¿cómo puede ser que se rían? Bien, para ello tengo que grabar algún vídeo, espero que sea lo siguiente que suba al blog.
Finalmente: ¿reconocéis las tórtolas de Wikipedia que ejemplifican el concepto "streptopelia risoria")
sábado, 21 de enero de 2012
Presentando al mago Pedro y su tórtola Willy
(Willy posando sobre la mano de Pedro)
Hace unos días se puso en contacto conmigo Pedro, un chico de quince años aficionado a la magia, quien me habló de su tórtola, un macho blanco que aún no se había acostumbrado a su compañía y a veces incluso le levantaba el ala, a modo de amenaza. Pero con la perseverancia y el cariño, Pedro se ha ganado la amistad de su preciosa tórtola, que se llama Willy, quien ya ha demostrado su confianza empezando a "reírse". Y es que eso es lo primero que denota que una tórtola se encuentra a sus anchas, cuando cada vez que cambia de lugar, se ríe. La unión entre las tórtolas y los magos viene de antiguo, y muy posiblemente tiene varios miles de años. Tengo varios amigos magos (una de las aficiones desde mi infancia), pero ninguno de ellos usa tórtolas en sus espectáculos (todos ellos son discípulos del gran Juan Tamariz). Yo ya sabía que las "palomas" blancas de los magos son, en realidad, tórtolas, más pequeñas y sobre todo mucho más dóciles y menos asustadizas que sus parientes; pero lo de lo que me he enterado gracias a Pedro es de que en magia se usan solamente machos, ya que al tener necesariamente que confinarla en pequeños espacios, se correría el peligro de que las hembras muriesen al implosionar los huevos en su interior.
Pedro me ha dicho que va a buscar una hembra para Willy (¡bien!), y que está construyendo un jaulón grande para ellas. Claro, su madre dice que son "máquinas de hacer popó", ¡y no es verdad, ¿eh?! Pero lo comprendo... en fin, seguro que además les permitirá a menudo estirar un poco las alas fuera.
También Pedro me ha comentado algo muy, muy importante para el mundo de las tórtolas domésticas... pero eso será objeto de otra entrada diferente en el blog.
Lo que sí quiero incluir son dos enlaces a vídeos de magia con tórtolas, en honor de Pedro. El primero es de Tomsoni, un mago que sigue en ejercicio, es muy muy divertido y tiene una ayudante ¡genial!
El segundo vídeo es de otro mago americano especializado en "palomas": Channing Pollock. Es la elegancia misma, observad qué bien contrasta la vestimenta oscura del mago con las blancas plumas de las tórtolas
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Durmiendo en mi mano
(Junior durmiendo sobre mi mano izquierda mientras lo dibujo con la derecha)
Junior, la tortolita que nació en casa, duerme encima de una repisa del recibidor, tiene un cartón sobre el que hay un cuenco de cristal que hace las veces de nido, lleno de trocitos de papel que ella recoge. Allí es donde pone los huevos y los empolla, aunque si no tiene huevos prefiere dormir fuera, sobre el cartón. Pero eso es cuando me voy a la cama, que es muy tarde, a la una o las dos de la mañana. Antes se niega a acostarse, y trata de mantenerse a mi lado (en cambio Walter y Amélie se sitúan en su nido del balcón mucho antes y allí mantienen una cierta duermevela). Normalmente a última hora de la noche estoy delante del ordenador, y Junior viene a posarse sobre mi hombro izquierdo, y allí se duerme profundamente; cuando me voy a la cama lo pongo en su casita, pero es lo último que hago antes de apagar la luz, pues si le doy un poco de tiempo vuela de nuevo encima de mí: es evidente que si pudiera dormiría encima de mí toda la noche.
Anoche Junior varió un poco la rutina y se subió en mi mano izquierda, que tenía apoyada en la mesa del ordenador. Poco me habría costado subirla a mi hombro, pero dormía tan a gusto que me dio pena hacerlo; en cambio, y usando solo la mano derecha, busqué un lápiz y un papel para hacer el pequeño apunte que os muestro; si os fijáis en el cuerpo de Junior se transparenta la otra cara del papel: un comic de Tintín. Luego, lo escaneé y con Photoshop coloreé mi mano y puse blanco liso el fondo, pues ahí sí pude quitar la transparencia del otro lado.
En el dibujo se nota perfectamente lo que hacen las tórtolas para dormir: encrespan las plumas de la cabeza de un modo característico, formando un casquete erizado de plumas, en filas paralelas, como un pequeño erizo. Es más: cuando forman así las plumas sé que tienen sueño y quieren dormir. También abren y cierran el pico de modo característico, y he aprendido a constestar a sus gestos con otros míos que vendrían a decir "yo también tengo sueño", con lo que se duermen con más facilidad.
Pero solo Junior duerme sobre nosotros, (también le encanta echarse la siesta), y justamente yo soy su percha nocturna. Es gracioso cuando por la noche estoy viendo la tele en lugar de estar en el ordenador, entonces claramente da muestras de disgusto e impaciencia, incluso vuela a la silla del ordenador, no necesita hablar para que comprenda que le parece muy mal mi ausencia, incluso me pica, en fin, hace todo lo que está en sus alas para llevarme "a mi sito".
Por último, Junior es la única de las tres tórtolas que se abstiene de hacer "popó" cuando está encima de nosotros; cuando calculamos que tendrá ganitas la separamos un poco de nosotros, y enconces sí, ahí va una de sus bolitas inodoras de excremento, pero la muy pilla no lo hace mientras duerme sobre nosotros.
Es una ricura.
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